

Tras haberme inyectado una taza.tazón de café-comercio-justo con el bien.intencionado fin de aguantar despierta y estudiar enzimología, no puedo dormir porque mi corazón late a cien por hora y no logro detener el temblor de mi pie derecho. Que mi cuerpo no soporta tanta cafeína y me prometo a mí misma no volver a consumir tan deliciosa droga.
De modo que, una vez almacenado en mi caprichosa mente lo que tenía planeado archivar, aburrida, vagabundeo por la red de redes sin un objetivo concreto mientras escucho una preciosa canción que no deja de danzar a saltitos sobre mis tímpanos.
Y agotada de ver preciosos Loubotin, y de leer la desgracia.ajena en algún foro demasiado concurrido, me he puesto a ver "La novia cadáver", de Tim Burton (una película sumamente recomendable).
Tim Burton es un artista porque sabe hacer gris el mundo de los vivos y tintar de alegres colores el sueño eterno. Además, los árboles retorcidos le salen de rechupete y hace unos personajes de piernas muy largas que se enamoran de mujeres caderonas de pelo acartonado. Yo quedé prendada de su arte cuando ví por primera vez a aquel hombre con objetos punzantes en las manos (momento en el cual también regalé a Johnny Deep mi corazón, envuelto en papel de oro y con un hermoso lazo.repeinado).
Luego llegaron las pesadillas antes de navidad, el chocolate, los peces grandes y más Deep y más tirabuzones.rama.de.árbol.
Hay quien dice que si me gusta tanto este hombre es porque al fin y al cabo, yo también soy un poquito esquizofrénico.incomprendida (como sus brillantes protagonistas) y me tira mucho la rama tétrico-artística. Pero yo creo que es porque siempre he soñado con crear figuras de plastilina que cobren vida de manera majestuosa y desgraciada.
Y "Sleepy Hollow" es una película hermosísima que da mucha risa porque la sangre corre rauda y veloz de un modo un tanto surrealista.
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Mis ojos ven fotogramas de esta obra de arte
Mis oídos escuchan "Hay amores", de Shakira.